miércoles, 14 de agosto de 2013

Noche de Juerga 


-          Y???!!!! Decime! Que excusa me vas a poner ahora? – Lo atajo a los gritos Sonia ni bien vislumbró la sombra de su marido acercarce a la cocina – Qué me vas a decir? Eh? Que estuviste haciendo anoche? - Comenzó Sonia la mañana a los gritos hacia Gustavo que acababa de entrar en la cocina y se aprestaba a abrir su computadora. Gustavo entró caminando como un zombi, bostezando. Se sentó y se aprestaba a abrir su computadora  – Contestame, carajo y cerrá esa computadora del orto! –

Gustavo se sorprendió de sus propios reflejos a esa hora de la mañana retirando a tiempo los dedos de la trampa mortal en que se había convertido su notebook en manos de Sonia.

-          Claro!! El señor sale de juerga con sus amigos, si es que en realidad salió con sus amigos, porque yo, como una boluda suelo creerme todo lo que el señor (dijo marcando cada una de las letras) se digna a contarme!!. Yo le tendría que haber hecho caso a mi vieja, que me decía “fíjate, nena, ese tipo es un vago, sale siempre con los otros vagos de sus amigos” y yo nada… Muerta de amor, estaba y vos, nada. Me pagás así esa confianza ciega que te tenía, viniendo a las 4:16 hs!!! Me querés explicar qué carajo estabas haciendo a esa hora con tus amigos, eh???? – Dijo en con una fuerza que hizo temblar la vajilla y en un tono tan agudo que un solo Hertz más hubiese roto la cristalería.- Y encima, ni buenos días, a la computadora de una. Me querés explicar que hiciste anoche?

Se lo quedó mirando fijamente a los ojos, furiosa, desafiante y resoplando como el toro que está preparando su nueva embestida. Gustavo se encontraba en calzoncillos sentado en la banqueta de la cocina, las manos entre las piernas, los hombros caídos, el pelo revuelto. Acababa de levantarse. La mirada dormida perdida en el infinito en un punto que seguramente se encontraba por detrás del cuerpo de Sonia. Como si mirara a través de ella. Su mirada ojerosa revelaba una noche de alcohol y tabaco… Al menos.

-          Est.. – Comenzó a decir entre bostezos. Su aliento confirmaba lo que la mirada insinuaba. No pudo siquiera comenzar su argumentación

-          Mentiroso!!!! Seguro me vas a decir que fueron de Hernán y que se quedaron hasta tarde jugando al póquer y hablando de fútbol. QUIEN CARAJO TE PENSAS QUE SOY!!!!! – A esta altura, los vidrios del departamento demostraban estar hechos de un buen material, dado que permanecían sin astillarse – Te pensás que yo no tengo calle????!!!!!, Que no conozco a los de tu tipo??. El hecho que me haya enganchado con un pelotudo como vos no implica que no te conozca, pirata!!! Son todos iguales!! Cortados por la misma tijera! Ya me decía Juana que… CERRA ESA COMPUTADORA, MIERDA QUE TE ESTOY HABLANDO!!!

                Si el sonido y la estridencia de la voz no hubiesen legado antes que la mano de Sonia, hoy Gustavo tendría dos muñones por manos. Sus reflejos seguían atentos. El grito le acomodó un poco el flequillo que se obstinaba en caer hacia sus ojos.

-          Qué mierda tenés tan importante en esa computadora?? Eh, eh?? Qué mierda querés fijarte?. Ah, ya sé. Te vas a fijar si la fulana con la que estuviste anoche tiene Facebook. Atorrante!!! Te voy a matar!! Para que mierda, por Diossss (marcando la sss), para que mierda pierdo el tiempo con vos que… Ya estás otra vez, la puta madre con ese celular!!!      

Esta vez, los reflejos de Gustavo no estuvieron a la altura. De un revés, Sonia mandó su Smartphone de última generación a mimetizarse con el revoque de la pared.

-          Pero me quería fi… - Gustavo se estaba despertando luego del reciente fallecimiento de su mejor amigo IPhone –

-          Qué te querías fijar???? Me ibas a mostrar todos los mensajitos que me mandaste y que yo no recibí? Me ibas a decir que anoche, justo anoche, se alinearon los astros y Movistar, Claro, Personal, Nextel y Laconchadelalora telefonía móvil no funcionaron? O querías ver la hora que me mandaste el último???. Te lo digo yo sin fijarme en ningún aparatito. 20:21 “No me esperes, amor, ceno con los chicos”. Después nada. Hasta las 4:16 hs que queriendo hacer el silencioso llegaste, te tragaste la lámpara del living, la mesita de luz y te acostaste en calzones y con los zapatos puestos. Ni sé cómo mierda te dejaste puesto los zapatos y te sacaste los pantalones… Mirá Gustavo… - Comenzó a llorar a mares – Yo… yo no… yo no esperaba… yo no esperaba esto de vos entendés? – Esta última frase demoró unos quince minutos en finalizarse entre sollozos y espasmos- Yo quería una convivencia sana, salidas grupales, hijos, vacaciones juntos… Una vida normal, entendés?.

-          Pero…

-          Qué mierda vas a entender si…

Timbre. Se miran a los ojos. Sonia queriendo decirle con la mirada que vaya a atender el portero. Gustavo con la mirada en el mismo punto infinito que minutos antes.

-          Dejá, voy yo. Ni para eso – Levantó el auricular, una voz lastimera y sollozante se escuchó luego – Quién es? – Irreconocible si uno la compara con la que iniciara la conversación minutos antes – Gracias a Diossss (sss), pasá papá. – Colgó –NI SE TE OCURRA VOLVER A ABRIR ESA PUTA COMPUTADORA!!! – Gustavo pegó un salto y casi se golpea la cabeza contra la alacena

Se acercó a la puerta que se hallaba a escasos metros de la cocina en el porche de entrada. Miró a Gustavo, desafiante

-          Ahora vas a tener que dar explicaciones por duplicado

-          Hola hij… - Ni el padre pudo finalizar el saludo

-          Mirá cómo estoy!!. Ese que está ahí tiene la culpa! – dijo señalando con el índice de la mano izquierda a Gustavo, mientras que con la derecha mantenía entreabierta la puerta del pasillo. No fuera cosa que algún vecino no se hubiera enterado de la discusión tempranera.

-          Yo venía a saludar, pero si…

-          No, no, llegaste justo, justo –Redirigió su mirada a Gustavo mientras cerraba lentamente la puerta -  A ver, vos, ya que tenés tantas ganas de hablar, hablá ahora. Explicanos qué pensás de todo esto. Qué carajo pasa por esa cabecita fiestera en este momento. Dale, decí

Gustavo salió de su prolongado letargo. Observó los restos de su IPhone, no se atrevió a abrir su notebook por miedo a que corriera la misma suerte y finalmente depositó su mirada en su suegro y de pronto un brillo de esperanza se encendió en ella

-          Don Jaime, usted que sabe y puede ayudarme porque conoce de estas cosas. Ayer salimos con los muchachos y discutimos toda la noche. Hasta apostamos… Kuyumchoglu… jugaba de ocho o de cuatro?  



                    

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